29 sept. 2008

Reseñas: Cánticos de la lejana Tierra.



Una de las grandes obras de
sir Arthur C. Clarke, científico y maestro de la ciencia ficción, fallecido esta pasada primavera a la edad de 91 años. Clarke además de grandes ensayos sobre posíbles teorías acerca de los viajes aerospaciales y sobre la vida del hombre fuera del planeta escribío diversas novelas de las cuales la más célebre es la emblemática "2001: Una odisea espacial"(1968), escrita en colaboración con Stanley Kubrick, a la vez que ambos trabajaban en la realización del guión cinematográfico del mismo nombre, basado en un relato corto de Clarke: "El centinela", donde se especula la posibilidad de la intervención de otros seres en la evolución y destino del ser humano, y que tuvo hasta tres continuaciones : "2010: Odisea dos" (1982),"2061: Odisea 3" (1987) y "3001: Odisea final"(1996). Otra novela mítica del autor es la titulada "El fin de la infancia" escrita en la década de los 50, donde igualmente se trata el tema de la tutela extraterrestre del hombre. Antes de su muerte escribió "El ojo del tiempo", con Stephen Baxter.

La novela empieza con un día a día de una ciudad normal, solo que no transcurre en la Tierra. Nuestro sistema solar hace tiempo que ha desaparecido y el ser humano tuvo que trasladarse a las estrellas para poder sobrevivír. La acción transcurre en otro planeta de otro sistema solar muy parecido al nuestro; de hecho se llama Thalassa (en griego agua).
En las décadas subsigientes al año 3000 la humanidad tuvo que enfrentarse a su prueba más dificil: nuestro sistema solar íba a morír en poco más de un siglo y si quería sobrevivír como especie tenía que poner sus ojos lejos de allí. Se mandaron naves sembradoras automatizadas a otros planetas similares para preparar el terreno y crear allí, mediante ingeniería genética y ayudados por robots, una nueva humanidad. Ésta, fué siempre consciente de sus orígenes y, desperdigada en varios planetas y con evoluciones diferentes (algunos más civilizados, otros más hostiles pero que entre todos se comunicaban mediante transmisión vía satélite, ya que las distancias entre sus planetas era grande.), la humanidad siguió su curso muy lejos de donde había comenzado.
Pero un día aterriza en Thalassa una extraña nave de la que emergen unos seres muy pálidos pero en esencia iguales que ellos y en cuyos trajes espaciales se hacía referencia a la Tierra.
Eran terrícolas originales, los únicos que quedaban, los llamados Hijos de los últimos días, los últimos miembros de la humanidad terrícola, la cual una vez comprobado el éxito de la civilización en Thalassa y los demás planetas, sólo le quedaba el exilio de sus últimas generaciónes y que llevaban un viaje de muchos siglos por el espacio en animación suspendida para llegar a un planeta que habían dispuesto como su nuevo hogar y que tuvieron que hacer una parada allí de camino a ese lugar, muchos años luz más lejos.
La conmoción en la sociedad es grande al ver por primera vez gente que vivió y pisó la Tierra, el lugar de donde proceden en esencia. La novela trata de la interacción de estas dos culturas, el amor que surge entre sus dos protagonistas y de cómo les afecta esta situación, que tarde o temprano tendrá que terminar.



Mike Oldfield, autor del famosísimo disco "Tubular bells" rindió un homenaje a esta novela con un disco homónimo en el que cada tema evoca desde los distintos aspectos de la humanidad con introducción, por ejemplo, de cánticos de orígen tribal, hasta el viaje espacial, aterrizaje en Thalassa y despegue hacia la nueva frontera.

Recomendable cien por cien. El libro. Y el disco también. Lástima que Olfield sea uno de ésos artistas antipáticos y malencarados.